No puede ser que te dejes arrastrar tan bobamente por el pecado. Tu amigo te dice que esa novia que tienes fuma, y si quieres estar con ella, debes fumar, ¡y lo haces!.
Tu amiga te dice que tu esposo es poca cosa para tí porque has ascendido tanto socialmente, sugiriéndote que le pidas divorcio, ¡y lo haces!. Tus amigos te dicen que eres obsoleto porque obedeces a tus padres, sugiriéndote te rebeles, ¡y lo haces!. Pero bueeeeeno, ¿Qué pasa contigo?. ¿Es que no piensas aplicar en tu vida las enseñanzas doctrinarias de la Biblia?. No es ficción: veo muchos jóvenes, críados desde la misma infancia en iglesias cristianas, y cometen errores peores que los antes citados, poniendo en desdicho la moral cristiana ante la mirada criticona de los incrédulos. Peor aún: caes en errores muy parecidos, y crees que la cosa no es contigo, como que olvidando que tienes que rendirle cuentas a Dios. ¡Reacciona!, rechazando todo lo que sea contrario al recto vivir que espera Dios de tí.

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