
Hoy alabo a Dios, porque cultiva en mí la bendición más valiosa que le puede dar a un ser humano, como es darme la belleza del sentimiento más puro del Universo y que se llama Amor. Con amor para dar y para recibir, salgo a enfrentar la rudeza de cada día, asumiendo todo con más suavidad. El amor hace más ligero cada día, y hace más agradable a cada persona que trato. El amor humano te permite VER sólo lo bello de la vida, porque el amor proviene de Dios, y todo en Dios es belleza. Por tanto, amo toda la belleza expresada en la vida, en la mujer, en los hijos, en la naturaleza, en los animales, y por tan bellas bendiciones, hoy alabo a Dios y le doy infinitas gracias. Hoy, sólo quiero VER con los ojos del amor. Quiera Dios que VEAS sus maravillas para tí, en las evidentes señales que te envía en todo lo que te rodea, y no dudes nunca del Amor de Dios.
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