
¡Ya tengo edad suficiente para cuidarme en la calle!, responde el hijo al padre. Pero, eso no significa que el padre pierda el derecho de aconsejar, de controlar, de velar, por la armonía y seguridad del hogar. La autoridad de los padres, es la delegación en ellos de la autoridad de Dios sobre cada hijo terrenal: autoridad para incidir de alguna forma, en el transitar por el mejor camino. Es que veo al consejo de un padre, como a ese viejo león de la selva. cuyos años de cacería, le habilitan para siempre tener un útil consejo de cacería para su cría. ¡Cual león!, no pierdas ese "privilegio natural".
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