domingo, 19 de diciembre de 2010

Calor humano.


Señor Jesucristo: Así como los imprescindibles rayos del sol dan calor a mi cuerpo, evitando su congelamiento, te suplico que tu Omnipresente Amor rebose cada uno de mis pensamientos y cada una de mis emociones en mi interrelación personal con los demás, para poder dar el necesario calor de amigo, calor de padre, calor de cónyuge, y evitar el congelamiento afectivo de mi entorno. Hoy, te pido Señor, que llenes de calor humano, mi entorno, bien sea familiar o laboral.

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