
No te mortifique lo que los demás piensen de tí, si te critican por tu recto proceder cristiano. Preocúpate, por cómo te ve Dios a tí; porque es bueno recordar un viejo decir de nuestros familiares de la tercera edad, cuando dicen: "Dios mira para abajo, y castiga sin palo y sin reja". Es que cuando nuestros padres y abuelos, se dedicaron a darnos "buenos consejos", sucede que tales consejos nos acompañarán y guiarán por toda la vida. Bendecidos sean nuestros padres y abuelos amorosos por sus invalorables consejos.
En una oración sencilla, pregúntale a Dios: ¿Qué piensas de mí?. Lo demás depende de Dios, porque sólo Él tiene esa tremenda respuesta. Cuando reflexiones en la profundidad de este juego mental, de seguro asumirás una conducta de mayor compromiso con las cosas de Dios.
En una oración sencilla, pregúntale a Dios: ¿Qué piensas de mí?. Lo demás depende de Dios, porque sólo Él tiene esa tremenda respuesta. Cuando reflexiones en la profundidad de este juego mental, de seguro asumirás una conducta de mayor compromiso con las cosas de Dios.
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