El matrimonio es una bendición de Dios para un hombre y una mujer que se aman. Se trata de un decisión muy seria, muy trascendental en tu vida, que no debes tomar a la ligera. Porque sucede que no sólo te comprometes con tu cónyuge, y con la sociedad, sino más importante aún, estás adquiriendo un compromiso formal ante Dios, que por si no lo habías meditado deberás luego rendirle cuentas a Él sobre tu administración del afecto conyugal y del ejercicio de autoridad familiar. El matrimonio es parte del Plan de Dios para implantar la institución familiar en la tierra, y situaciones como el divorcio, el irrespeto, el abandono familiar, la infidelidad (tanto masculina como femenina) o el maltrato familiar, entre otras, son aberraciones dentro de dicho Plan, y acarrean la aplicación de la Justicia Divina en tu vida por ser infractor ante ese sagrado compromiso formal ante Dios sobre formar una familia. Se trata de un triángulo: el matrimonio, Dios y tú, donde el elemento más comprometedor es tu responsabilidad conyugal, porque el matrimonio como institución te brinda la oportunidad de unirte a tu pareja, Dios bendice esa unión, ¿y crees tú que no tienes responsabilidad en ese triángulo?. Buscar a Dios al alba, es la mejor forma de empezar el día. Una breve "reflexión espiritual" te ayuda en ese objetivo, y es lo que te ofrece este blog, plasmando la cotidianidad en términos espirituales. Acompaña la lectura con una oración de fe, y ... verás excelentes resultados. Si deseas envía estas reflexiones como mensajes de texto a celulares de amigos. ¡Construímos una mejor sociedad, impactándola con el mensaje de Jesús!. Autor: ANGEL PAZ (Oct.8-2010)
lunes, 2 de septiembre de 2013
El matrimonio, Dios y tú.
El matrimonio es una bendición de Dios para un hombre y una mujer que se aman. Se trata de un decisión muy seria, muy trascendental en tu vida, que no debes tomar a la ligera. Porque sucede que no sólo te comprometes con tu cónyuge, y con la sociedad, sino más importante aún, estás adquiriendo un compromiso formal ante Dios, que por si no lo habías meditado deberás luego rendirle cuentas a Él sobre tu administración del afecto conyugal y del ejercicio de autoridad familiar. El matrimonio es parte del Plan de Dios para implantar la institución familiar en la tierra, y situaciones como el divorcio, el irrespeto, el abandono familiar, la infidelidad (tanto masculina como femenina) o el maltrato familiar, entre otras, son aberraciones dentro de dicho Plan, y acarrean la aplicación de la Justicia Divina en tu vida por ser infractor ante ese sagrado compromiso formal ante Dios sobre formar una familia. Se trata de un triángulo: el matrimonio, Dios y tú, donde el elemento más comprometedor es tu responsabilidad conyugal, porque el matrimonio como institución te brinda la oportunidad de unirte a tu pareja, Dios bendice esa unión, ¿y crees tú que no tienes responsabilidad en ese triángulo?. lunes, 1 de octubre de 2012
Dios bendice el amor de pareja.

Si hay algo en lo que creo y en lo que me afianzo en predicar, es que Dios bendice el amor de las parejas, cuando le hemos encomendado a Él ese amor. Así como solemos poner en manos de Dios nuestros negocios, o la seguridad de la familia en un viaje, de igual manera veo con igual importancia el pedirle a Dios que bendiga el amor de pareja, que lo apreciaré en una mayor tolerancia, una mayor comprensión, un mayor romanticismo, porque el amor de Dios colocará en nuestros corazones todo lo más bello y lo más sublime del amor. Es cuestión de creerlo y practicarlo, y el resultado es una maravillosa relación de pareja, donde los infaltables problemas, serán apreciados como pruebas y redundarán en una fortaleza del amor, porque cuando una prueba se supera con la dirección de Dios, el resultado es una mayor fe, y en el caso de las parejas, una relación robustecida.
A los novios de la adolescencia, pongan en práctica lo dicho, para que Dios les ilumine las decisiones futuras correctas, y que toda la planificación del matrimonio y la fundación de un nuevo grupo familiar, lleve el sello de la bendición de Dios.
A los casados, la propuesta de este post es más necesaria, y posiblemente hasta más urgente, porque en un matrimonio se enfrentan y superan infinidad de dificultades, que van a requerir una cuota extra de fortaleza emocional y comprensión de pareja, que Dios las puede dar en abundancia cuando se lo pides. Es asunto de creer y practicar, y ser constantes.
Recuerda que para consultar sobre mis recientes publicaciones en éste y en mis otros blogs, puedes hacerlo consultando en mi twitter @blogsdeangelpaz. Gracias.
domingo, 12 de diciembre de 2010
El milagro del amor navideño
Que yo sepa, Dios no bendice a un matrimonio con rencillas, sino con amor. Si en estos días, atraviesas por esa situación, aprovecha de invitar a tu pareja a que tomen este mes para reflexionar más y aún mejor, la forma de ver cómo se podría rescatar el matrimonio, bajo la premisa, de que si lo pones en manos de Dios, que fue quien instituyó el matrimonio, alguna solución diferente al divorcio aparecerá para apaciguar las rencillas, y restituir el amor. Porque creo en la fuerza del amor, y en la Provisión de Dios, te invito a que sigas la anterior recomendación, para el bienestar de tu familia y del tuyo propio, y experimenta el milagro del amor navideño, que tiene la fuerza regeneradora más potente que puedas imaginar, y que lo he visto obrar en forma de reconciliación en muchas personas que han llegado a esta época con sentimientos enturbiados, para luego reconciliarse; y, no veo ningún motivo que impida que esta Navidad vuelva a producirse tan maravilloso milagro de amor. Cuando dejes de creer en la vigencia y en la fuerza de los Milagros de Dios, tu vida dejará de ser un milagro, porque por el milagro de la Sangre de Jesús, es que Satanás no puede disponer de tí a su maligno antojo. Un Milagro de Dios, no sólo es la expresión de un renacer financiero o de restitución de la salud, sino también el invalorable rescate de un matrimonio enfermo de crisis conyugales, o de una reconciliación padre-hijo amarrada por artimañas divisorias satánicas. ¡Que viva Dios!, ¡Que viva la Navidad!, ¡Que viva el amor!, ¡Que viva la familia!, ¡Que viva el matrimonio!, ¡Que viva el amor de nuestros hijos! ... por Dios, dí: ¡Amén!.Las imágenes de este blog
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