
Se aprecian las cosas, cuando no se tienen o cuando se pierden. Veo muy deplorable la condición humana de los indigentes y muy triste la situación de los desempleados y, no puedo menos que darle gracias a Dios por la bendición de mi trabajo, por lo cual encomiendo a su Guía toda acción o pensamiento que comprometa mi responsabilidad y estabilidad laboral.
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